hormonas del deporte

por Feb 12, 2026Salud0 Comentarios

Todo el mundo dice que el deporte es bueno para casi todo. Libera endorfinas, que son las hormonas de la felicidad y mejora el estado de ánimo. ¿Sabes qué más hormonas del deporte te interesan? Las endorfinas no son las únicas aliadas de tu entrenamiento.

En este artículo te cuento qué son las hormonas del deporte, por qué te interesan y qué debes tener en cuenta si decides tomar suplementos.

Cuando hablamos de hormonas del deporte, muchas veces pensamos solo en las “hormonas de la felicidad”. Endorfinas, dopamina, esa sensación de bienestar después de entrenar. Pero la realidad es más compleja. El ejercicio activa una red completa de respuestas hormonales que influyen en tu energía, tu descanso, tu apetito, tu estado de ánimo e incluso en cómo gestionas el estrés.

Como entrenadora, lo veo constantemente. Hay mujeres que entrenan y salen renovadas. Y otras que, en determinadas etapas, salen más agotadas de lo que entraron. No es casualidad. No es falta de disciplina. Es fisiología. Entender cómo funcionan las hormonas del deporte cambia por completo la forma en la que te relacionas con el ejercicio.

Qué son realmente las hormonas del deporte

Las hormonas son mensajeros químicos. Se liberan en el torrente sanguíneo y envían instrucciones a distintos tejidos: “actívate”, “recupérate”, “ahorra energía”, “libera glucosa”, “descansa”. Cuando entrenas, el cuerpo interpreta ese estímulo como una demanda y responde ajustando su equilibrio interno.

Las hormonas del deporte no son un grupo aislado. No existe una categoría oficial con ese nombre. Lo que ocurre es que el ejercicio modifica la liberación de varias hormonas implicadas en el metabolismo, el estrés y el sistema nervioso.

Es importante diferenciar dos cosas: la respuesta aguda (lo que pasa durante y justo después del entrenamiento) y la adaptación crónica (lo que ocurre si entrenas de forma regular y bien dosificada). No es lo mismo un pico puntual que una mejora sostenida en tu regulación hormonal.

Hormonas del deporte

Las hormonas del deporte más conocidas y qué hacen en tu cuerpo

Cuando haces ejercicio, especialmente si es de intensidad moderada o alta, se liberan endorfinas. Estas actúan como analgésicos naturales. Reducen la percepción del dolor y generan esa sensación de bienestar que muchas describen como “subidón”.

La dopamina también aumenta. Está relacionada con la motivación y el sistema de recompensa. Por eso, cuando el entrenamiento está bien planteado, genera adherencia. Te apetece repetir. No porque tengas más fuerza de voluntad, sino porque tu cerebro asocia ese estímulo a algo positivo.

La serotonina interviene en la regulación del estado de ánimo y el sueño. El ejercicio regular puede favorecer su equilibrio, lo que explica por qué muchas mujeres notan menos irritabilidad o mayor estabilidad emocional cuando entrenan de forma constante.

Y luego está el cortisol. Aquí es donde la conversación se vuelve más interesante.

Cortisol y hormonas del deporte: el equilibrio que marca la diferencia

El cortisol es una hormona esencial para la vida. No es “mala”. Se libera ante situaciones de estrés —físico o mental— y ayuda a movilizar energía. Durante el entrenamiento, un aumento moderado de cortisol es normal y necesario. Permite que el cuerpo utilice glucosa y ácidos grasos como combustible.

El problema no es el cortisol en sí, sino el contexto. Si llegas al entrenamiento con una carga mental alta, poco descanso y estrés acumulado, tu línea de base de cortisol ya puede estar elevada. En ese caso, añadir un estímulo muy intenso puede amplificar la respuesta en lugar de regularla.

Esto es algo que explico mucho cuando hablamos de abdomen, inflamación o cambios en la composición corporal. El cuerpo no responde igual cuando el sistema nervioso está saturado. Y aquí es donde las hormonas del deporte pueden trabajar a favor… o en contra. Consulta esta entrada sobre la barriga de cortisol y cómo mejorarla.

Cuando el ejercicio mejora tu equilibrio hormonal

Un entrenamiento bien dosificado tiene efectos reguladores. Mejora la sensibilidad a la insulina, ayuda a estabilizar el apetito, favorece un sueño más profundo y contribuye a una mejor gestión del estrés.

La clave está en la regularidad y en la adaptación progresiva. El cuerpo aprende. Se vuelve más eficiente. El mismo estímulo que al principio generaba una respuesta hormonal intensa, con el tiempo se gestiona con más equilibrio.

Muchas mujeres notan que, cuando entrenan fuerza dos o tres veces por semana y combinan con movilidad o caminatas, su energía es más estable. No viven en picos. No sienten esa montaña rusa constante entre activación y agotamiento.

Cuando las hormonas del deporte se desregulan

No todo entrenamiento suma. Si hay exceso de intensidad, falta de descanso o una presión constante por rendir más, el ejercicio puede convertirse en un estresor adicional.

Las señales suelen ser claras: fatiga persistente, sueño ligero, mayor irritabilidad, más ansiedad o incluso estancamiento en resultados físicos. En estos casos, el cuerpo no está fallando. Está protegiéndose.

Desde fuera puede parecer que “lo que necesitas es entrenar más”. Pero a veces lo que necesitas es entrenar distinto. Ajustar volumen, intensidad o frecuencia puede cambiar por completo la respuesta de tus hormonas del deporte.

Hormonas del deporte y ciclo menstrual

En mujeres, el contexto hormonal es aún más dinámico. A lo largo del ciclo menstrual, varían los niveles de estrógenos y progesterona, y eso influye en la energía, la tolerancia al esfuerzo y la recuperación.

En fase folicular temprana, muchas mujeres toleran mejor la intensidad. En fase lútea, puede haber mayor sensación de fatiga o menor capacidad de recuperación. Esto no significa que no puedas entrenar, sino que quizás necesites ajustar expectativas.

Las hormonas del deporte interactúan con tu estado hormonal basal. Por eso no tiene sentido comparar tu rendimiento de una semana a otra sin tener en cuenta el contexto. La consistencia no es hacer siempre lo mismo. Es adaptarte sin abandonar.

Cómo entrenar para que tus hormonas trabajen a tu favor

No se trata de activar más hormonas. Se trata de crear un entorno donde tu sistema hormonal funcione con coherencia.

Prioriza la fuerza. Es uno de los estímulos más potentes para mejorar sensibilidad metabólica y estabilidad energética. Añade movimiento suave los días que te notes más cargada. Cuida el descanso como parte del entrenamiento, no como algo opcional.

Observa tu energía real antes de cada sesión. No la que “deberías” tener. Si tu carga mental es alta y tu sueño ha sido corto, quizás ese día no sea el momento para el entrenamiento más exigente de la semana.

Cuando el ejercicio se adapta a tu vida —y no al revés— las hormonas del deporte dejan de ser una montaña rusa y se convierten en aliadas.

Una idea final

El objetivo no es perseguir el subidón de endorfinas ni temer al cortisol. El objetivo es entender que tu cuerpo responde a estímulos, y que esos estímulos deben estar alineados con tu realidad.

Entrenar no es castigar ni compensar. Es regular. Y cuando comprendes cómo funcionan las hormonas del deporte, dejas de entrenar desde la culpa o la exigencia, y empiezas a hacerlo desde la estrategia.

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